Actualización pre-navidad(?)

Buenas y santas y muchas tantas

¿Si me extrañaron? Eso espero. Al finnn después de siglos traigo actualización y como no, es el tomo 6 de Dousei ai completo y el capítulo 2 de Ai no kusabi.

Como ya había mencionado anteriormente, me están a yudando a limpiar las raw de Dousei mi amada Rage Kirihara. Y mi otra entrañable y amada amiga Meg Asak, nos está colaborando desde ahora con la traducciones de Ai no Kusabi.

Ahora sí disfruten.

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AI NO KUSABI CAPÍTULO 2

Traductora ing/esp: Meg Asak

Capítulo 2

 

Midas. La ciudad del pecado. Un Calígula despreciando el silencio, pasa tranquilo las horas de la medianoche.

O tal vez un Mefistófeles peor que cualquier soberano conspirador. O un Shangri-La personificado que se levanta rápido los dobladillos de su kimono brillante como el neón, en capas, seduciendo almas mientras risas gratuitas se escapaban desde las esquinas de su boca.

La voluntad, el corazón y el intelecto putrefactos de Midas se recogían aquí y allá en piletas estancadas y dominaba sin duda alguna sobre una oscuridad que no pertenecía a nadie.

Por todas estas razones le decían Las Brigadas Placenteras de Midas. La infame ciudad era un satélite urbano de la metrópolis central de Tanagura, dirigida por sí misma por Lambda 3000, el ordenador gigante conocido como “Júpiter”. Sus precintos virtuales daban toda clase imaginable de diversión, respondiendo a los deseos y necesidades de la carne mortal. Allí, uno podía encontrar casinos, bares, burdeles y todas las facetas de la industria del entretenimiento.

Dentro de las fronteras de Midas, la moral y los tabúes no existían. Sólo la noche llena de ostentación lasciva, sospechosa y condescendiente. Allí, las horas pasaban con chillidos y ruidos hasta el amanecer.

Pero detrás de su deslumbrante apariencia externa escondía otra cara, aun más repulsiva: la grotesca faz de Midas cenando en una interminable mesa de banquete llena de placer, donde los instintos básicos sin frenos se enredaban con el deseo humano al desnudo.

Los rayos de luz infinitamente promiscuos y atrayentes flotaban en la oscuridad, y a los pies de estos gigantescos y fluorescentes exterminadores de bichos, las hordas apretujadas y congestionadas bañadas en brisas indiferentes y pegajosas. La respiración apretada de Midas sobre los lánguidos miembros no era más que un afrodisíaco, entumeciendo la racionalidad y haciendo que el corazón y la mente se sintieran como gelatina.

Pero pasando a través de los pasos elevados, lejos de los dos anillos concéntricos que formaban el corazón de Midas— Área 1 (Lhassa) y Área 2 (Bengala)— estas sensaciones enamoradizas se esfumaron. En el tiempo que le llevó al frío aire nocturno disiparlas, el paisaje urbano había cambiado completamente.

Las afueras de Midas. Área Autónoma Especial 9. Ceres. La despreciada “entrepierna de Midas”. Los suburbios. Incluso los propietarios de las Brigadas del Placer fruncieron sus lazos en disgusto y nunca tocaban el tema de sus límites.

No había paredes duras o altas que la aislaran de las áreas adyacentes, tampoco había láseres en medio que impidieran la intromisión o el paso. Sin embargo, las avenidas que separaban el aquí del allí marcaban un cambio abrupto en la escena, muy obvio para todos.

No se encontraban rastros de vida humana en las calles llenas de escombros y basura. Sin necesidad de decirlo el flujo de las luces de neón, brillantes, ensuciando la noche de Midas era un mundo aparte, haciendo que las paredes a punto de desmoronarse brillaran apenas con un resplandor sucio y marrón.

Su extraña y disoluta aparición sugirió que el paso indiferente del tiempo se había refractado repentinamente sobre sí mismo, envolviendo el pasado y el futuro en una dirección inesperada.

Así hacía el implacable entusiasmo brotando de las Brigadas Placenteras. Así hacían las coquetas voces, suavizadas con adulaciones, esparcidas en el viento. Nada alcanzaba esta tierra desolada, a menos que se rindieran ante la confusión de los colores siniestros y terroríficos.

Ceres era la casa para la tierra nocturna dejada atrás en el polvo de la época. Cualquier determinación para deshacerse de las pilas de vapor había durado mucho tiempo, hasta que se agotaron. Y cualquier voluntad para la propia renuncia y purificación que pueda haber resucitado la comunidad como tal había muerto hacía ya mucho.

El único sonido que llegaba a los oídos eran los resentimientos conmovedores que habían sido retenidos dentro, y suspiros depravados, día y noche sembrando la peste de la putrefacción y la muerte. Nada podía prosperar en este suelo envenenado; ni la gente ni una ciudad. Creciendo acostumbrado a la constante llovizna del desprecio, los sueños de un hombre se pudrían y morían en los suburbios.

Para los ciudadanos de Ceres, la metrópolis central de Tanagura (donde todo era y sería organizado hasta el fin de los tiempos) estaba muy, muy lejos. Un mundo inimaginablemente diferente. Aquí ni siquiera estaba permitido lamerle las botas a Midas, ese déspota vanidoso y glorioso de la noche.

Vivían en Ceres con la cruda realidad del presente y los sueños fantasmagóricos de un pasado retorcido. Nadie siquiera les prometió un jardín de rosas.

Ese día las nubes pesadas como plomo se movían por el cielo con una rapidez inusual. El tiempo más o menos se mantuvo durante la mañana, poniéndose feo justo después del mediodía. En diez minutos, un repentino aguacero se transformó en una violenta tormenta eléctrica.

La lluvia resonaba incesantemente en el piso de los suburbios como si de ello dependiera su existencia. Los desagües en las calles repletas de basura colapsaron y se inundaron. Sin ningún lado adónde ir, la corriente creció hasta ser un río furioso que se llevó todo consigo.

Entonces, vino la noche.

Habiendo destrozado todo con caos y retirándose, la tormenta dejó un cielo repleto de estrellas. Esta noche sola, sin la típica oscuridad aburrida, era extraña y clara, en un sentido refrescante.

El ambiente de la noche también mostró refrescarse. En honor al aguacero de la tarde, la juventud de los suburbios había pasado las horas aislados en sus chabolas. Ahora le daban rienda suelta a todo ese calor acumulado.

Las parejas derramaban el alcohol y se apuraban a través de los ataques obligatorios de sexo, ayudados por las drogas. No había nada inusual en los pandilleros merodeando este pequeño territorio, golpeando cabezas y armando problemas.

El balance de poder en el Área 9 cambiaba con las estaciones, que era lo mismo decir que, a pesar de la generosa aplicación de herbicida, algunas especies nuevas de malas hierbas eventualmente florecerían luego de que las lluvias se fueran. Pero para la mayoría poseían tan poca chispa y fuego que incluso armar rumores sobre golpes de estado y rivalidades raras veces era tomado en serio. Estos conflictos de pandillas casi nunca llegaban a ser lo que llamaban una “rivalidad de señores de guerra”.

El lugar apestaba a un Cielo prometido con hombres rudos y bestias de carga, pero nadie nunca tuvo el carácter para ponerlos en regla y comenzar a conquistar. Al final, sin embargo, nadie negaba estas guerras continuas del territorio, cuya violencia podía ser gran parte en culpa por el deterioro del orden público en los suburbios.

Recientemente, el forcejeo por la supremacía en el Área 9 se había avivado entre Jeeks (uno de los nuevos criados de “Hyper Kids”) y Mad Dog Maddox, luchando por retener su poder de base perdido. Se decía que esto constituía una batalla entre el nuevo y viejo régimen, y todo lo que ello significaba, con poderosas terceras partes detrás de escena, esperando el momento adecuado para golpear.

Era en esta moda que, por casi cuatro años, más que poner en riesgo sus propias vidas y credibilidad y simplemente tomar lo que quisieran para sí, era la prisa luego de las peleas –el aseguramiento de la contención mutua a través de la debilidad que da la cobardía, también mutua- lo que se había convertido una práctica común.

En ese tiempo, Bison había manejado la zona libre de fuego del Área 9, también conocida como “Hot Crack”. Pero en la cima de su éxito, se disolvieron y un sucesor aún no había sido decidido.

Ahora todo se trataba de Jeeks o Maddox.

— Todo lo que queda es la hora del toque de gracia —alardearon las grandes bocas. Pero para conseguir eso hacía falta un solo elemento decisivo: una fuerza de voluntad que pudiera atraer seguidores y multiplicar el poder colectivo de sus fuerzas individuales.

Los suburbios habían conocido alguna vez a un hombre que poseía un carisma extraordinario. El chico dejó la residencia Guardián a la edad de trece sin ningún tipo de privilegios o posición social, sin embargo en corto tiempo se haría de un nombre en los suburbios.

No era debido a su apariencia llamativa. Tampoco era rápido para rendirse, tampoco se ganaba fácilmente su confianza. Todo aquel que lo conociera estaba de acuerdo que era debido a la naturaleza superior de su personalidad lo que contradecía sus meros trece años.

—Es un Varja normal —decían— que no pertenece a nadie.

Todos los residentes de Midas sabían de la mítica bestia Varja, también conocida como Ragon, dios demonio del inframundo, o Grendel, el alma destructora. Una bestia de aquellas presas que podría aplastar un brazo o muslo con un simple mordisco de su mandíbula de acero y colmillos afilados como dagas. Una quimera llena de desdeño que se dio a volar con las cuatro alas en su espalda, su capa flotando con el negro, lujoso y hechizante.

Por un lado, a él se lo comparaba con ese Varja por su cabello en mechones negros y sus ojos obsidianos, únicos incluso en los suburbios que lo despreciaron como un perro mestizo y un raza mestiza.

Por otro lado, era debido a la ferocidad calculada que nunca podría ser imaginada detrás de tan delicada apariencia. Si “la supervivencia de los más aptos” fuera la ley de la jungla, entones los débiles buscando el patrocinio de los fuertes y llevándolos cerca de ellos era algo muy peculiar del comportamiento humano.

Sin embargo, él no estaba ni enterado de esos cumplidos aduladores. Y aunque bien conectado, él no pidió ningún quid pro pro como respuesta. Era porque él siempre tenía a su lado un “compañero”, alguien que podría decirse era su “mejor mitad”. No era ninguna exageración decir que no tenía ojos más que para ese joven.

Asumiendo que una persona madura a través de los años a medida que las pruebas de la vida se acumulan, están también esos cuyo carácter superior no les da ni edad ni género. Cada movimiento que él hacía era estudiado con un casi descarado interés y curiosidad, y aún así, él le daba toda esta atención en el transcurso de su vida diaria.

Aún así, no había ni moderación ni piedad en la mano que tan modestamente quitó las chispas iluminando su propia persona. Aun así, el círculo de aquellos encantados por su carisma siguió expandiéndose, y con él comandando las tropas, era lógico que Bison se debiera levantar repentinamente para sobresalir.

Pero entonces, ese día. De forma inesperada, Bison se desintegró en medio del aire. Los suburbios estaban incrédulos, sin palabras, asombrados. Se había ido, así nomás.

No había dos formas de hacer eso. La palabra se fue y así hasta que Riki se había retirado de Bison.

¿Por qué? ¿Cuáles eran las razones?

Un extraordinario shock corrió a través de los suburbios, acompañado por un torbellino de obscenidades y rumores exagerados escondiéndose como conjeturas. La verdad de la disolución de Bison quedó inmersa en misterio.

Solo él podía conducirlos. A pesar de la verdad detrás de la desaparición de Bison, Bison mismo no tenía la fiereza del centro de gravedad de Riki y simplemente dejó de ser. Y así, Bison se extinguió, dejando sólo el folclore urbano estridente detrás.

Casi cuatro años habían pasado desde ese entonces.

Los miembros originales de Bison se habían reestablecido constantemente a su manera (sería difícil decir que hicieron un buen trabajo), y el barrio había crecido inquieto.

Naturalmente, en todos estos cuatro años un gran número de pretendientes habían querido ganarles y levantar la credibilidad callejera de sus grupos. Bison podría estar disuelto, pero su fuerte presencia aún estaba allí, y los jóvenes deseosos de sangre querían todo, hasta el más pequeño trozo que la gloria hizo transparente para ganarles una vez más.

Mientras estaban aquellos que pública y privadamente se proclamaban los remanentes del margen de Bison, el viejo compañero de Riki y el resto de los veteranos de Bison resistían la necesidad, sin importar cuán solicitada la adulación se volviera. Luego de probar la emoción de estar hombro a hombro con Riki y correr junto a él, nada podría reemplazarlo.

De la misma forma en la que el agua estancada se pone fea, las cualidades de un conflicto cambian con el tiempo. Aquellos que no pueden subirse a la marea en apogeo de una era estaban destinados a ser dejados atrás y besarle el trasero a alguien más.

Visto así, la opción de los ex miembros de Bison era una sincera. Sus glorias pasadas habían sido reducidas cruelmente a escombros. Evitando la humillación de convertirse en la perra de alguien más podría al menos ser contado como un logro.

Incluso ahora emergían aquellos que tenían sus presencias en puro desprecio. Colgando del ala ultra derecha estaban Jeeks y Maddox. Jeeks era de Hyper Kids y Mad Dog Maddox. No importaba cuánto hubieran extendido su poder e influencia en los suburbios, otros grupos le daban la espalda.

— ¡No son nada a comparación de Bison!

— ¡Falsos! ¡No son más que falsos!

Llamándolos así y comparándolos con Bison—siempre lo mismo, detestándolos, aduladores.

Bison. ¡Bison! ¡Bison!

Sin duda, aquellos que se vieron como los dos agentes poderosos de los suburbios se habían cansado con el sonido de ese nombre. Podrían salir sin pena ni gloria por enfrentarse a las pretensiones de una leyenda que ahora era una sombra comparado a lo que solía ser. Y ese era el por qué se prometieron una vez y para siempre que derribarían lo que quedaba de “Bison” y todo lo asociado a ello.

Las dos lunas circundantes nunca habían estado tan bellas, tiñendo el cielo nocturno en un alivio brillante.

— Haa… Haa… Haa…

Jadeando, Kirie presionó su cara contra una pared a punto de caer en un callejón vacío y tomó un respiro largo y fuerte. Había dejado su habitación e ir a su punto de reunión usual para encontrarse con sus compañeros. Así que ¿qué demonios estaba pasando?

¡Hijos de perra! Manojos de sucios y asquerosos

El ataque sorpresa había salido de la nada. De alguna forma él había esquivado el primer golpe, y luego de eso había escapado, corriendo como loco, tratando de sacarse de encima a sus perseguidores. Ahora, no tenía idea de dónde estaba.

¡Mierda!

Su corazón latía como una batería y el sudor lo bañaba. Todo lo que escapa de su boca eran murmullos embebidos en ira.

¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!

Maldecir era lo único que podía hacer en esa situación. Kirie se quitó el sudor de su frente. Allí, mientras se fijaba a sus alrededores, apareció un punto rojo fuego repentinamente en la oscuridad a poca distancia de su vista.

Agachó su cabeza instintivamente, sobresaltado. Mientras tanto, dio un rápido vistazo más allá de la pared y atenuadamente observó a alguien sentado sobre los escombros de un edificio. El corrompido callejón estaba pintado por las sombras de la noche, iluminado solamente por el azul precario de las dos lunas.

El punto rojo de luz era probablemente de un cigarrillo. ¿Qué demonios estaba pensando ese tipo, prendiendo un cigarrillo en un lugar así? Mientras levantaba sus cejas ante la pregunta, el sonido de unos pasos que se acercaban hizo eco en el callejón.

— ¿’Tá acá?

— Nah, parece que se fue.

—Te dije que no tendrías que haber caminado así. Deberíamos haber ido tras él.

—¿Qué dices? Ese pequeño bastardo era rápido.

El alto registro de sus voces sugería que eran muchachos jóvenes, tanto como para que sus voces no hubieran cambiado. Las figuras sombrías se quejaban.

—¿Qué hacemos? Nos vio.

La atmósfera que los rodeaba era densa con miedo y odio.

Kirie estaba en desventaja. Si lo descubrían allí, tenía una probabilidad de una en diez de salir sin tener demasiado daño en una batalla. Sabiendo estas opciones, se hundió más en la oscuridad, tratando solamente de recuperar el aliento.

— Buena pregunta. Le prendemos fuego el culo. Eso sería suficiente, ¿eh? No hay que dudar la próxima. Lo vamos a hacer mierda.

Kirie cerró sus puños y apretó sus dientes cuando oyó esas declaraciones. Pendejos inteligentes. El mismo Kirie era un niño residente de la colonia en tercer año, pero la gente en la calle decía que los miembros de la banda de Jeeks eran todos adolescentes de menos de quince años. En otras palabras, eran niños sin miedo recién iniciados en acostumbrarse a las diferencias entre la vida en el centro de  adopción y la vida en los suburbios.

Por las mismas razones, Bison en su apogeo había sido más precoz y extremo que Jeeks. A la edad de trece, sin importar si les gustaba o no, los niños de Bison eran arrancados de Guardian. Dejados a su suerte, no les quedaba más opción que juntarse, y rápido.

Era por esa sola razón que los miembros sobrevivientes de la banda se habían convertido en un dolor de cabeza constante para Jeeks. Él nunca dejó pasar la oportunidad de humillar el revivido Bison como una mera imitación de lo que supo ser, porque mientras Bison existiera, todo lo que Jeeks hacía habría sido comparado con ese “ídolo”.

Y que Riki no fuera ningún ídolo de barro sólo hacía las cosas peor. Retirándose de un récord ganador lo hacía un fantasma con referencias y una continuación.

Pero a pesar de lo que había sido entonces, el solo hecho de salir con Bison en estos días significaba un cuchillo en lo oscuro de un callejón, y Kirie se estaba cansando con el estado actual de los asuntos. Sin embargo, sabía que hacer excusas baratas sobre su situación era simplemente dar vueltas al vicio.

Los chicos que estaban con Jeeks no iban a descansar así porque sí hasta que hubieran apagado la existencia de cualquiera asociado a Bison.

Uno de los chicos de temperamento volátil de Jeeks finalmente se dio cuenta del tipo que se iluminaba en la punta de la pila de ladrillos.

—¡Oye, hijo de puta! ¿Qué haces ahí?

La insolencia y arrogancia en la pregunta era la forma de dejar ir su irritación por haber dejado escapar su presa antes. Pero la respuesta no era la que esperaba.

—Este no es lugar para chicos merodeando a estas horas de la noche. Así que desaparece y vete a casa.

El tipo respondió en un tono de voz imperativo, inesperadamente, y detrás de ello era afilado, tanto que tuvo que haber sonado más espinoso aún para estos chicos sin miedo. Kirie se encontró gruñendo para adentro. “Este tipo es alguna clase nueva de idiota.”

Sabía que los chicos que estaban allí, en frente suyo, estaban con Jeeks. Si ese tipo estaba tratando de buscar una pelea con ellos, entonces debía tener los huevos del tamaño de un bote. Si no, era simplemente el idiota más grande de la Tierra.

—Si sabes a quién le hablas, viejo, vas a pensarlo dos veces antes de abrir esa bocota. –el chico siguió, tratando de apaciguar su pisoteado honor como un miembro de la banda de Jeeks— Si no, entonces estaremos felices de enseñarte. Trata de no mojarte encima. —Naturalmente sintiendo que él había sido humillado, el chico estaba dispuesto a devolver el doble de lo recibido- Es demasiado tarde para ir llorando hacia mamá.

Estaban determinados ahora a llevarse bien con él. Tratando de parecer más, el tipo parecía el blanco perfecto.

-Sí, es correcto, le estás hablando a la banda Jeeks.

— ¿Jeeks? —el tipo preguntó con aburrimiento- Lo siento, no lo conozco. ¿Es el que cambia sus pañales todas las noches, eh?

Incluso sin el sarcasmo, su manera de hablar sugería que era algo más que un mal chiste, y Kirie no pudo más que mirarlo boquiabierto. Tiene que estar mal de la cabeza, pensó, las palabras casi saliendo.

— ¿No la conoces? ¿No conoces la banda de Jeeks? ¿Cuán estúpido puedes ser?

— Está bien. Si no sabe, le enseñaremos.

— Dale, cuando le quede poca vida.

Los chicos ya estaban echando humo.

Y el tipo siguió hablando.

— Creen que conocen los suburbios. Esto es diferente. —estaba llevando las cosas a su propio ritmo, hacia el fin.

— Vamos, viejo. Te vamos a tapar la boca y te vamos a hacer una nueva.

— Bien, bien. Juguemos entonces. No perdamos tiempo. –el tipo bajó de la pila de escombros.

Un cuchillo láser rasgó la oscuridad. En vez de tambalearse de miedo, ágilmente dio un paso al costado, tomó el brazo del chico y le mandó un puño limpio de regreso. Entonces, cuando el chico se quedó sin equilibro, sin piedad le dio una patada al cuerpo.

Una extraña sombra cayó alrededor suyo. No puede ser. Puro asombro. ¡No puede ser, mierda! Debían de estar soñando.

No era una simple diferencia en las constituciones físicas. Ese tipo preciso de defensa y ataque tomó a todos por sorpresa. Retrocedieron tambaleantes y se quedaron boquiabiertos. La forma “Jeeks” de hacer las cosas era localizar y acorralar a su presa y entonces ponerse de acuerdo y golpear el punto débil. No perdían el tiempo. Recolectaban defectos físicos en forma de números y devolvían con dolor, así quien pedía clemencia, llorando como un bebé, arrastrándose, era siempre la presa.

Pero este juego de memoria había sido fácilmente vencido por un solo tipo—

Cubierto por la oscuridad, Kirie murmuró para sí: santas vacas voladoras.

—Ojo por ojo, ésa es la ley de los suburbios. Y mientras estamos acá, lo mismo va para músculos y huesos. —el tipo despreocupadamente se adentró en la luz que daba la iluminación callejera, en mal estado, como si hubiera salido de la completa oscuridad.

—Es lo mismo para mí, de cualquier forma. Si planeas huir, es ahora o nunca. –apenas curvó las esquinas de su boca- De otra forma, ¿qué te parece si seguimos hasta que haya sangre? —preguntó, riéndose con un dejo gay.

Viernes a la noche.

Un inusual arco iris lunar cruzaba el cielo de la madrugada. En una habitación en el edificio en ruinas que solían usar como refugio y brigada, los ahora legendarios miembros de Bison pasaban ociosamente las largas y tediosas horas.

En ciertas épocas, estos rufianes se habían conseguido un nombre, corriendo salvajemente en los suburbios, haciendo desastre. Pero ahora se habían corregido, ya no había más dientes rotos ante cada provocación. O al menos así era como muchos los veían.

El nivel de empleo era miserable para los chicos que pasaban día y noche persiguiendo miembros rivales, dejando así a los suburbios sin trabajo de por vida. Dejando de lado la calidad de los trabajos, poner el pan sobre la mesa como “gente normal” no era un problema.

Como eran de los suburbios, no tenían idea qué esperaba “la gente normal” en términos de calidad de vida.

Incluso sin sueños o deseos, trabajar bajo el peso de la impotencia y del estancamiento, como seres humanos debían comer. El hambre constituía la base de las necesidades humanas. Nadie en los suburbios deseaba seis comidas diarias, pero tampoco nadie quería morir de hambre como un perro.

La comida no era distribuída igualitariamente; se hacía de acuerdo al trabajo duro. Llegando casi a los treinta, ya cuando la fortaleza de los veinteañeros se comenzaba a acabar, se daban cuenta de esta dolorosa realidad. Así, se quedaban sin duda alguna más rápido que lo que creían.

Repartiendo una botella de pastillas, dura, corpulenta, alucinatoria, Kirie hizo una pausa y dijo, como si de repente se le hubiera ocurrido,

— ¿Escuchaste? Hay un mercado abriendo en Mistral.

— ¿Un mercado? –Sid preguntó, con sorpresa en su mirada- Una subasta de mascotas, querrás decir.

Kirie asintió. —La cosa es que esta vez son mascotas manufacturadas por la Academia. Saltan con excitación, incluyendo a los nuevos tipos de dinero en Kahn y Regina. Se dice que los precios de la subasta serán diez veces los usuales.

¿Dónde demonios escuchó eso? Todos se las daban de bastardos conocedores de las calles pero Kirie siempre era el primero en saber.

—Pura sangre pedigríes, ¿no? –Guy se dijo a sí mismo.

—No tiene na’ que ver con nosotros. –Luke respondió.

—No se nos compara con esas cosas manufacturadas por la Academia, pero dado el tiempo y el dinero más un poquito de limpieza y no seríamos malos tampoco. Aparte del pequeño problema de actitud, eh, ¿Riki?

Kirie miró a Riki con sus ojos grises y azules, y rió. Como si expresara su falta de interés en el tema, Riki le dio un trago a la botella. Este cambio de actitud hizo que Kirie levantara sus cejas. Después de todo, ser ignorado en frente de todos era más molesto que estar en desacuerdo con todos.

Incluso cuando Bison lo había aplastado y corrido como un intruso precoz, jamás lo hubieran humillado de la forma en la que Riki lo hizo. Su comportamiento hacia él se sentía como una cachetada firme en la cara.

Hijo de —

 

Apretando sus muelas, Kirie recordó la noche en la que Guy había traído sorpresivamente a Riki a su escondite. Estaban demasiado sorprendidos como para decir algo por un par de segundo y luego, todos se encontraban repitiendo su nombre con voces cálidas.

¡Riki–!

¿Riki?

¿Dijeron Riki? ¿En serio?

Kirie lo conocía. Ante sus propios ojos  estaban el cabello negro y los ojos que sugerían la calidad actual de la manufactura de Academy. Este era el hombre que solía ser llamado el “Carisma” de los suburbios.

Kirie podría incluso ahora recordar la inexplicable, casi intoxicante, sensación que lo envolvió, y todo era por esa noche tres días atrás. Se había quemado en sus retinas, pareciera pura casualidad o el destino inevitable: el hombre que habría conducido a Bison era el que fue hombro a hombro con los chicos que llamaban a Jeeks su lider –el mismo Jeeks que lo hizo ser el exterminador de Bison- y había roto sus traseros más tarde.

—Irónico. –tenía que decirlo. No, un regalo del cielo. Ver esa leyenda viva una segunda vez, esa leyendo que nunca creyó volver a ver, entusiasmó a Kirie hasta lo más profundo de su ser de una manera que fue diferente a los otros miembros de Bison.

Pero no había hecho un gran escándalo sobre lo que había sucedido esa noche en frente de todos. Así que, ¿por qué Riki le dio la espalda solo a él? ¿Era porque, de todos los miembros de la banda, Kirie era la única cara que Riki no conocía? Tal vez la leyenda no estaba cómoda en una conversación del tipo familiar en su primer encuentro.

Pero incluso luego de tomar estos factores para considerar, Kirie no estaba tranquilo. Como resultado, se puso en su lugar y se retiró de la charla también. Sin embargo, no entendía. Tal vez a Riki no le cayó bien; había tenido esa sensación desde la primera vez que se vieron. O quizás alguien le había dicho cosas. Nadie había dicho nada en su cara.

La severidad de la mirada que le dio Riki fue cortante y no dejaba otra impresión más que esa. Un comentario sarcástico o irónico habría sido más que bienvenido, porque en ese caso un regreso habría sido posible. Pero Riki no le estaba dando una bienvenida.

Lejos de esto, Kirie estaba siendo completamente desairado, algo que lo hacía sentir depresivo. Estrechó sus ojos en ira. Aparentemente ciego a todo esto, Riki no hizo ningún esfuerzo por bajar su mirada mientras observaba hacia la distancia. Kirie insultó porque consideraba eso como una réplica cortante, y más se enojaba.

Entonces, como si hubiera estado esperando por el momento justo, Guy dijo suavemente:

— ¿Qué te pasa, Kirie? ¿Quieres tu propio collar personalizado?

Kirie apenas chasqueó su lengua ante la oportunidad perdida. Respiró para juntar sus sentidos y responder con una risa forzada.

— Sí, seguro. Agrega un dueño que me pueda dar Dubblin de los fuertes y le lameré las plantas de los pies.

Ese comentario se quedó dando vueltas en la mente de Riki. Su expresión indiferente repentinamente se volvió tan fría que Kirie inconscientemente apretó sus puños mientras se encogía apenas. Por motivos que aún no comprendía, la mirada fría y dura como el acero hizo que su sangre se helara. Sintiendo al ciento por ciento el descontento de Riki, sus frustraciones estaban a punto de salir.

“¡Qué le pasa a este imbécil!”

Kirie fue forzado por esa mirada congelante y silenciosa, y simplemente no pudo decir palabra alguna a pesar de su inminente indignación. Todo lo que quedaba era el desprecio personal por su propia rareza, y estaba quemándole un agujero en la boca del estómago.

En ese punto, sentado a su derecha, Luke habló bajo mientras una sonrisa curvaba su boca.

— Hey, despierta, pedazo de bastardo. No estás pensando en serio eso de convertirte en una mascota híbrida del suburbio, ¿no?

Nadie se rió. Porque era la verdad, nadie bromeaba con eso. En un esfuerzo obvio por destruir la atmósfera molesta de ese momento, Norris interrumpió en un tono de voz irritante.

— Qué carajo con eso. ¿Qué pasa con Jeeks y esos pequeños imbéciles suyos?

— Sí, sí. No tengo idea por qué pero últimamente están pateándonos el trasero.

— Pero escuché que el otro día se metieron con alguien que los hizo cagar.

Diciendo que era un rumor, Kirie relacionó la información casualmente mientras miraba a Riki.

Riki no reaccionó en lo más mínimo.

— Bueno, fue un envío divino eso. De cualquier forma, deberíamos tomar la oportunidad de patear algunas cabezas. Para los principiantes, esto calmará las cosas.

Sin indicaciones sobre si él estaba escuchando o no, Riki bajó su mirada y tomó la última gota de la botella. El alcohol tocó su boca con una amargura particular que permaneció en su lengua, sin embargo esta vez la sensación chirriante se había estancado en Riki de una forma que no era la de siempre. Esta vez, era feroz, pesada y oscura, de una forma que era difícil de describir.

“Debe ser mi imaginación.”

Riki tragó lentamente el trago mientras pensaba. Cuando llegó a calentar su pecho, era mejor emborracharse con algo más suave sobre su lengua, pero esto era lo mejor que había por ahí.

Entre los ataques de la guerra de bandas, se habría hecho atrás y habría puesto algo de distancia entre él y los chicos de ojos salvajes que merodeaban los Cuarteles Placenteros por emociones de las buenas y beneficios. Pero eso no quería decir que abandonaría “la causa” y se iría a ganarse el pan con el sudor de su frente.

Cada año, los jóvenes pululaban dentro del Área 9, menos en los suburbios, corriendo como arterias a través del corazón de Ceres, en donde ya era muy difícil la vida, y ninguno de ellos poseía el poder de voluntad para abrirse el pecho y sacarse la infección de sus órganos vitales.

Sin un padre dulce y generoso, no había de dónde sacar dinero. Estos chicos, que casi no podían disfrutar su propia juventud, encontraron que esa forma de vida lujosa era nada más que un sueño.

Un sueño. Incluso el trago en la que trabajaban. Tres días antes, Luke había encontrado un stock de supuestas “cosas de clase” en algún lado, pero eso no quería decir que mostraría la mercadería para asegurarse de su valor verdadero. El trago era preparado como un estimulante sin marca. Era puro brillo de luna.

Derribando una babosa de un tiro en vez de trabajar en ello eran negocios peligrosos. Si la suerte de un tipo estaba yendo en su contra, era más que “mala suerte”: después de un buen trato sobre dar palizas y retorcerse de dolor, el resultado final era la muerte por asfixia.

Eso contaba como mala reputación para el trago entre los intoxicados con alcaloides, y sin duda alguna era la razón que la peor marca le quedaba tan bien a los suburbios.

Aún así, una vez un tipo fue minuciosamente desperdiciado, fue un viaje sin peajes y sin elevadores. Se sentó ahí en una euforia fantasma, sus labios formando la figura de lo que parecían ser palabras, la respiración se le escapaba y sonaba como una roca que se rompía bajo los pies.

El trago alivianaba las cargas de los chicos de los suburbios que no tenían más intenciones de dejar ir sus frustraciones. Incluso hablando, sus almas se quedaban insatisfechas. Y siempre estaba el problema de ser dejado de lado, de ser puesto en la frase simple: “así es la forma en la que el jodido mundo es.”

El trago los liberaba temporalmente de esa existencia. Nadie les decía que un tipo no debería usar drogas sin marca sólo porque “podrían ser peligrosas”.

La conversación se había agotado, los silencios que siguieron rápidamente comenzaron a llenar los espacios entre ellos.

En ese punto, tal vez una abeja pasó por su cabeza, haciendo ruido. Luke se irguió y desvió la mirada a Riki.

— ¿Qué te pasa? Sentado ahí, poniendo cara de haber olido mierda. Quiero decir, te ves patético.

Algo parecía estar oculto en la expresión embarrada de Luke, mientras sus ojos recorrían todo el cuerpo de Riki como un gato lamiendo su pelaje.

— No me digas que te has vuelto un viejo de esos que siempre cuenta las mismas historias de la guerra.}

Era siempre así. Había cierta crudeza en la voz y una forma de mirar que era suficiente para quemar su cabello. Riki se lo atribuyó al trago y no le prestó atención.

Los latidos cardíacos lentamente comenzaron a medir el tiempo, la virilidad gradualmente regresando como la fuerza en un último recurso, con un ritmo extraño. Sentado en el sofá, relajado, Riki estiró sus brazos y piernas, y respiró profundo.

Cerró sus ojos. No podía ver nada, ni oír tampoco. Sentía sólo algunos tenues movimientos. Su cuerpo y alma se deslumbraron con las sensaciones hipnotizantes.

La oscuridad detrás de sus ojos comenzó a moverse. Como un caleidoscopio de colores que se había colado en su visión, Riki perdió todo el interés en las cosas menos en el entumecimiento placentero que lo llenaba.

Y entonces Guy, mirando sobre su hombre a Riki, pareció que lo atrapó mientras sonreía débilmente como en esos tres años perdidos, y bajó su mirada.

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Acerca de nataliaclow

Traductora aficionada de mangas y novelas desde el japonés. Los proyectos que más me interesa terminar son Sweet Pool y Ookiku Furikabutte. Espero especializarme sólo en novelas BL en el futuro.
Esta entrada fue publicada en Ai no Kusabi, Dousei ai Manga español, Mizushiro Setona. Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Actualización pre-navidad(?)

  1. Muchas gracias. Un gran regalo pre-navidad. Adoro este manga y he visto por encima las raws cientos de veces preguntándome que es lo que pasa :). Muchas gracias.

  2. vedasa dijo:

    más q genial!!!un millón de gracias a vos y a tus colaboradoras
    y por supuesto q te extrañamos!!!
    te puedo preguntar algo?los capis de ai no kusabi los vas a poner más adelante para descargar?

  3. Dan dijo:

    Gracias p0r continuar con el manga de Mizushiro sensei, en serio te lo agradezco mucho quede enganchada con esta hermosa historia esperando un final feliz para todos GRACIAS!!

  4. fabit500 dijo:

    Muchas gracias por traer el volumen completo de Dousei ai, este manga me ha engachado.

    Saludos

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